Izquierda Alcalareña quiere poner algo de sentido común en el debate que se ha generado esta semana con el reparto de tarjetas y kits para separar los residuos orgánicos en los hogares de Alcalá de Guadaíra. El Ayuntamiento y AIRA Gestión Ambiental han anunciado el despliegue de más de 60 carpas por los barrios y la entrega “gratuita” de un kit compuesto por un cubo de 10 litros y bolsas compostables.
Desde Izquierda Alcalareña creemos que conviene llamar a las cosas por su nombre. Ese cubo, esas bolsas, las tarjetas, las carpas y todo el dispositivo tienen un coste. Y ese coste sale de dinero público. Parte puede proceder de los fondos europeos Next Generation EU-PRTR gestionados por AIRA y, en cualquier caso, estamos hablando de recursos públicos que pertenecen al conjunto de la ciudadanía.
Por eso, decir que es “gratuito” resulta, como mínimo, poco afortunado. Los vecinos no lo reciben de manera gratuita: lo reciben a través de un servicio que se financia con dinero público, dinero que también sale de sus impuestos. Pero más allá de cómo se presente el reparto, lo que realmente nos preocupa es el momento en el que se está haciendo.
La tasa de residuos de 2026 comenzó a cobrarse a los vecinos desde el 1 de enero, incorporada al recibo de EMASESA. Durante la tramitación de esta tasa se habló de un sistema de bonificaciones de hasta el 15% relacionado con el uso de los nuevos contenedores inteligentes. El problema es sencillo de entender: la tasa se empezó a cobrar antes de que el sistema que debía permitir acceder a esas bonificaciones estuviera funcionando.
Según la información facilitada por AIRA, los contenedores marrones con acceso mediante aplicación móvil o tarjeta física comenzarán a funcionar el 1 de octubre de 2026. Y las tarjetas y los kits necesarios para poder participar en el sistema han empezado a repartirse ahora, en septiembre.
Es decir, durante buena parte del año los vecinos han estado pagando una tasa que incluía unas condiciones y unas posibilidades de bonificación a las que todavía no podían acceder.
Y esto es precisamente lo que Izquierda Alcalareña viene denunciando desde el principio.
No cuestionamos que haya que mejorar la separación de residuos ni que Alcalá tenga que avanzar en reciclaje, obviamente, más si cabe cuando Izquierda Alcalareña lleva años denunciando este retraso en la puesta en marchad este y otros servicios para mejorar el reciclaje en nuestra ciudad. Lo que cuestionamos es que se cobre primero y se pongan después en marcha los mecanismos que supuestamente permiten al ciudadano beneficiarse del sistema.
Además, las declaraciones realizadas esta semana por la alcaldesa, Ana Isabel Jiménez, señalando que «la bonificación es un incentivo, pero no es el objetivo principal», nos generan todavía más dudas. Si las bonificaciones no eran una cuestión relevante, ¿por qué se utilizaron durante la tramitación de la tasa para explicar y defender su proporcionalidad ante las alegaciones presentadas por vecinos y organizaciones?
Para Izquierda Alcalareña, el vecino que ha pagado durante estos meses merece una explicación clara y, sobre todo, que se estudie qué debe ocurrir con las cantidades abonadas durante el periodo en el que las bonificaciones anunciadas no podían aplicarse.
Por este motivo, Izquierda Alcalareña mantiene su reclamación por la vía administrativa correspondiente para solicitar la devolución de las cantidades cobradas durante los meses en los que el sistema de bonificaciones todavía no estaba operativo.
También animamos a los vecinos y vecinas que consideren que se encuentran en la misma situación a informarse y a solicitar la rectificación de sus propias autoliquidaciones.
Porque al final hablamos de algo muy sencillo: si una administración cobra una tasa a la ciudadanía, tiene que explicar con claridad qué se está pagando, cuándo se puede acceder a las bonificaciones y qué ocurre con los meses en los que esas condiciones todavía no se podían cumplir.
Desde Izquierda Alcalareña seguiremos defendiendo que la gestión de los residuos debe mejorar, pero también que el Ayuntamiento sea claro con los vecinos y no presente como un regalo aquello que se financia con recursos públicos.


